Me sigo preguntando si es cierto que el amor es lo que mueve el mundo. Tal vez me precipité en los cálculos mas osados, en los barrancos mas profundos, en pensar en algo que hacer, algo que me permitiera pensar en que no estoy tan solo como creo. Fallé.
Pensando, repensando, sin esperas que me digan donde estoy, porque eso tampoco es lo que nadie busca. Si, la dama de lo carnal me ha llamado cada noche a un lugar diferente en el que inmolarme, en el que buscar lo que perdimos en tiempos remotos. Tiempos oscuros que ya no rigen, que ya no viven, su herencia es intangible, densa, pesada.
Empiezo a creer que todo esto merecio la pena, una vez, dos veces, quizá tres. Nunca mas, ciertamente. Te robé tus frases, tus desdichas, tus sueños mas absurdos y tus absurdos mas reales, todo para que, finalmente, no pueda mirarte a la cara. Todo para que seas lo que me sangra. Si te recuerdo hoy, precisamente hoy, es porqué nunca te fuiste del todo, porque me resistí a ser feliz. Hoy, como ayer. Ayer, como mañana. Sencillo.
Puede que aprenda a ser...