miércoles, 8 de diciembre de 2010

una de directores

Circula entre mis amistades una leyenda que resurge cíclicamente en nuestras tardes de caña y colegueo. Algo inofensivo, pintoresco y gracioso a partes iguales, que suele servir de aperitivo antes de enzarzarnos en discusiones pseudo-sesudas del tipo "cómo arreglar el mundo en 24 horas; seminario impartido por fulano de tal".
Dicen y cuentan que en un pequeño pueblo (de esos que hay a patadas y que, curiosamente, todos tenemos uno) de la meseta castellana (el nombre, obviamente, es lo de menos) existía una escuela que era dirigida por un linaje de camaleónico apellido (y en este caso, el nombre sigue siendo lo de menos). Los Albéniz, los Nieto, los Herrero; da igual (lo de camaleónico es por esto), porque cada cual cuenta la historia según lo que le conviene, según sus odios personales, sus filiaciones inofensivas, y demás parafernalea rural.
Cuentan, pues, que la dirección de la escuela era ostentada por esa rama familiar, generalmente por el patriarca (España sigue siendo apostólica y romana, amigos). Los demás miembros de la prole eran repartidos, debido al prestigio de papá, en diferentes puestos de importancia por el pueblito en cuestión (farmaceútico, panadero, concejal de festejos, etc) sin que los vecinos pudieran hacer nada. Por supuesto, la partida de educación pasaba a manos del director, que hacía con ese dinero lo que buenamente quería.
En cargo vitalicio (prestigio, tradición, en fin; memeces), el director era un puesto inamovible: el consejo escolar sufría sus pertinentes elecciones que servían para purgar los puestos más bajos, en los que Manolo, el labriego, podía llegar a entrar (nadie se da cuenta en realidad de los problemas que tiene el bueno de Manolo para llenar la cazuela; pero esto es secundario: ahora hablamos de política).
Lo gracioso de todo esto es que el tal Albéniz (apellido simpático que voy a utilizar cuando me refiera a ese director caciquero, o cacique directil) no ostenta poder efectivo. Es decir, se limita a firmar las directrices del consejo escolar. Vamos, que es una figura representativa. En su magnanimidad, decide no intervenir en nada. Aquí, la palabra cacique (que sigue siendolo, por cierto) se va transformando paulatinamente en vago y jeta, a partes iguales.
Total, que el tonto del pueblo, en un arranque de lucidez, se preguntó un día cual era realmente la función del campechano de Albéniz; y cual era la diferencia entre tenerle de director y no tenerle.
No se si me voy explicando...

viernes, 3 de diciembre de 2010

échame un cable

Una vez que el temporal ha amainado y el sol vuelve a surgir entre las últimas y despistadas nubes que quedaban de la tormenta, es hora de hacer balance de daños. Un balance, supongo, casi imposible de acometer; pues dudo que haya habido alguien tan tarado como para investigar minuciosamente cada cable que Washington ha ido perdiendo por el camino.
Perder; bonito y curioso eufemismo para referirnos a la jugosa (y criminal, parece ser) acción de un soldado de tercera que, muerto de asco mientras combatía a esos señores con barba y turbante, decidió que es (¡donde va a parar!)  muchísimo mas divertido filtrar secretos de estado que jugar el tiro al árabe. Al menos, el amigo Manning ha hecho algo mas loable que declarar una guerra ilegal.
Pero daños colaterales al margen (hoy no me meteré contigo, Assange), lo curioso de todo esto es lo que esos cables contenían. Información que podría pasar tranquilamente por las revistas mas bizarras de cualquier peluquería de (ja-ja, que gracioso soy) medio pelo. ¿En serio que ese chico que es tan malo (pero al que reímos sus gracias, no sea que nos corte el suministro), utiliza botox para mantener la piel firme? ¿De verdad que ese depravado se sigue encerrando en lujosas mansiones con sus (dudosamente) legales velinas? ¿Gobierna Rusia una pareja de superheroes (iconos, por otro lado, de la homosexualidad mas sesentera)?
Me es inevitable reírme por lo absurdo de la situación. Aún así, sé que peco de bienintencionado (o de imbécil integral) diciendo que no me esperaba que hubiera algún tipo de control social y político. Hace poco que perdí la inocencia, lo reconozco. Pero, ¿creía alguien en su sano jucio que esto no sucedía? El problema es, a mi parecer, la profundidad y el cariz (en ese escrupuloso orden) que van cogiendo las cosas según se viaja mas al fondo del barril. Guerras, conspiraciones, chantajes, y un sinfín de barbaridades que apenan e indignan de igual manera.
Y lo peor, lo mas patético de todo, es que esa panda de ineptos nos gobiernan. Hay días que nos piden a gritos que levantemos barricadas y hagamos nuestra propia revolución. Y si lo piden con tantas ganas, tal vez deberíamos darles el capricho.   

martes, 16 de noviembre de 2010

recuerdan...

¿Recuerdan a esa niña rumana que tuvo una criatura con diez años? ¿Recuerdan el terremoto de Haití? ¿Recuerdan el varapalo a Obama y el ascenso del Tea Party? ¿Recuerdan a los 33 mineros de Chile? ¿Recuerdan los gitanos deportados por Sarkozy? ¿Recuerdan las elecciones de Brasil? ¿Recuerdan a Néstor Kichsner? ¿Recuerdan el cautiverio del premio nobel Liu Xiaobo?
Sinceramente, me cuesta recordarlos. A todos ellos. A los que me olvido. A los que omito por razones varias. Me cuesta tanto recordarlos que podría jurar, en un momento dado, que ninguno de ellos existió. Que todo está orquestado de manera que mi memoria frágil se olvide de lo que hace cuatro días (literalemente) era la noticia. Primeras planas que ya no venden, protagonistas que se difuminan. Sonrisas, lágrimas, emociones; sentimientos que nos son ajenos ahora. Ya los sentimos hace un tiempo. No hace falta que los volvamos a sentir.
Si, lo se, este post es demagógico a mas no poder. Pero mientras siga sucediendo, es preciso que se siga denunciando. Por que si seguimos permitiendo espacios vacios, la impunidad seguirá siendo flagrantemente escandalosa. No podemos admitir este periodismo voraz de titulares huecos que no les importan. Terminarán involucionando nuestros recuerdos. Terminaremos por pensar que las situaciones no tienen consecuencias, pues no las conocemos. Y no hay nada mas peligroso (y mas manipulable) que una masa social ávida de nuevas situaciones, de titulares que entierren las catástrofes del ayer.
Bueno, si; hay algo más peligroso. Que haya gente sin escrúpulos dispuesta a facilitar esa droga.
¿Recuerdan qué fue del ayer?

viernes, 12 de noviembre de 2010

la hipocresía, con sangre entra

Pocas cosas son más definitorias en un ser humano como la pertenencia a un grupo determinado. La familia, la comunidad, el equipo de fútbol, la peña de la lotería; el caso es que todos necesitamos sentir lazos de unión con algo o alguien. Es una reacción tan natural como comprensible. Ese grupo nos da calor, nos arropa, nos ayuda en ciertos momentos. Es, en fin, un lugar seguro, un refugio al que recurrir.
No obstante, ¿qué define a ese grupo? Miles son los criterios de selección ( y sobretodo, de discriminación) en esto de hacer grupos diferenciados, pero uno de los más potentes, desde luego, es la sangre.  La sangre como materia de vida. Y por desgracia (y esto último se va imponiendo), como materia de muerte. Pues es bien sabido que los enemigos comunes hacen extraños compañeros de cama (y de carnicería).
En fin, la sangre que nos da la vida nos define, primero en un grupo reducido (la familia), y segundo en una globalidad nacional. La raza y esas cosas que están tan de moda en los discursos de lo mas granado del liberalismo europeo. Los nuestros, los demás. Fascismo disfrazado de patriotismo rancio y embustero, criterio de separación caduco e injusto.
Pero no quiero centrarme en esa sangre (habrá tiempo para enfundarme el mono y bajar a las minas de la xenofobia), sino en la que es derrama. Asunto mas sangrante, siguiendo con la temática de este hemoglobínico post, me parece el hecho de nos una mas la sangre derramada.
Porqué ¡ay, amigos! nada es mas trágico que la desaparición de uno de los nuestros, un igual, uno que, aún sin conocer absolutamente de nada, es llamado compatriota. Su sangre derramada es una llamada de atención, un caos en ese cosmos que es nuestra vida comunitaria.
Hace unos días, las todopoderosas tropas de cierto país magrebí entraron a sangre y fuego en una ciudad (ciudad, por decir algo) para acabar con lo que ellos parecen considerar un peligro a la seguridad nacional de su territorio (su territorio, también por decir algo). Lógico, ¿quién no conoce la peligrosa labor de los niños saharauis, gente de conocida actividad subersiva, terroristas internacionales, etc, etc? Poco importa qué suceda en ese rinconcito arenoso de violencia indiscriminada y censurada. No tienen petroleo. Ni gas. Sólo arena. Y bueno, hasta que no empiecen a construir playas en Minnesotta o Chicago, pues seguirá siendo un lugar onírico y pacifico, democrático e ideal en el que el Gran Hermano imperial no actuará porqué no hay necesidad de sozjugar al tirano de turno.
Sin embargo, nos clama la sangre. Posible fallecido español en el Sahara. ¡Detengan el mundo! Que se maten entre ellos esta bien, faltaría mas, ¿pero a uno de los nuestros? ¡Inadmisible!
¿Es posible que el criterio de que una muerte importe o no sea su nacionalidad? Es algo tan frio como aterrador pensar que la cercanía de ese individuo diferencia el grado en el que nos afecta la muerte de un, no olvidemos, ser humano. Despues nos escandalizamos de cierta frase del dictador soviético Iosiv V. Stalin cuando exclamó aquello de que "una única muerte es una tragedia; un millón de muertos, una estadística"; cuando nosotros aplicamos la de "un español muerto es una tragedia, diez muertos saharauis son eso, sólo saharauis". Y encima, dormimos tranquilamente por las noches.    

domingo, 7 de noviembre de 2010

de como es sencillo hablar por no callar

Si algo ha sido España en sus quinientos (¿quinientos? ¿mil? ¿infinitos?) años de historia es profundamente religiosa. Pocas eran las diferencias entre moral cristiana y moral pública, y hasta hace muy poco las leyes civiles han estado emparejadas con leyes divinas que, por supuesto, son inamovibles. Inamovibles pues nos las cedió un buen día ese Dios que vigila, juzga y castiga; y que por cierto, no debía de ser el mismo dios del que nos hablo Jesus de Nazareth. Poco importa, el negocio va bien.
En cualquier caso, España nunca ha sido un nido de grandes progresistas. Excepciones, desde luego, existen; aunque sabemos como terminaron, por decir algún nombre, Rafael Riego (algo parecido a un demócrata decimonónico, lo cual tampoco es mucho decir) o mas recientemente, Santiago Carrillo ( el carnicero de Paracuellos, según la informadísima masa votante derechista).
Es evidente, y la historia lo ha expuesto así, que en los lugares que mas se ha sufrido algun tipo de exceso tiránico son despues cuna de los más radicales contrarios a dichos sistemas. Es, parece ser, una reacción natural del hombre reprimido.
Curioso es que cierto lider religioso compare la "actual deriva laicista" de España con los años de la tan añorada II. República. República que, por cierto, fue desangrada en una guerra criminal iniciada por los más patriotas del lugar. Y no admito, no puedo admitir que se diga que la culpa fue de los dos bandos. En cualquier caso, comparar esas dos realidades es, aparte de un ejercicio de ignorancia atrevidísima; es una interpretación maliciosa de lo que realmente ocurre (y ocurrió) en España.
Vamos a ver. Es imposible comparar la República con esta monarquía que nos regalo el tio Paco basicamente por una razón: los códigos de conducta no operan en el mismo registro. Dicho de otro modo, la situacion coyuntural de cada época es obscenamente distinta. No cabe comparación sin caer en un presentismo tan ignorante como peligroso. Y eso, Benedicto XVI. lo sabe. Porque no es tonto. Lo que realmente me preocupa es conocer la intención real de esas palabras. ¿Senectud? ¿Ganas de polemizar? ¿Petición velada de desinfectar España, vía cruzada? 
Si no fuera por toda la sangre regada en los campos españoles a causa de estúpidas guerras con transfondo religioso; sería hasta cómico oírle hablar a este señor. Lo invitarían a algún teatrillo de Madrid para que rivalizara con Leo Bassi en quién dice mas tonterías. Pero el problema es que este señor es lider de una religión que aglutina a millones de personas. Y eso exige ser responsable y comedido. Y conocerse un poco la situación del lugar. Pero eso es algo que, dos mil años despues, no han aprendido. Y visto lo visto, jamás aprenderán.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Partidos del Té, de la Tila, y de sus compadres

"Te voy a regalar un poco de té, sienta de maravilla para dormir". La inocente frase de una buena amiga mía me hizo estremecer pensando que ella (y sus remedios naturales) volvían a la carga contra mi débil espiritu. El té. Esa infusión tan maja que no suele dejar indiferente a nadie. Tanto, que en los Estados Unidos de América han hecho un partido en honor a ella. Algo asi como un partido verde cualquiera,"Los Amiguetes del Cañamo" por ejemplo,  en un pueblo cualquiera con jovenes guays de por medio, sólo que con gente mayor, seria (en este caso,me temo, lo de serio y gente mayor no casa realmente) y, ¡fatalidad! conservadora.
Broma de mal gusto (por eso del verde de la tila), pues esta gente defiende, entre otras, lindezas del calibre "el creacionismo está al mismo nivel que el evolucionismo" (si, tómense unos minutos para digerir esto, o para dejar de reírse) o que "un sistema liberal de mercado dinamiza el mercado laboral" (por supuesto que lo dinamiza, destruye los derechos de los trabajadores). Hasta han puesto en duda el calentamiento global. Por no hablar de la extraña union entre Iglesia y Estado que propugnan. ¿Leyes morales? Robespierre no terminó su trabajo, parece ser.
En cualquier caso, parece ser que aspiran a 30 escaños en las elecciones legislativas que cambiaran de cara al Congreso norteamericano y a parte del Senado. Cosa que, desgraciadamente, parece plausible. Es tan tragicómico oirles hablar de como quieren acabar con el socialismo (¿¡socialismo en USA!?), de como quieren acabar con ese infiltrado de Al-Qaeda llamado Barack Hussein (inequivocamente musulmán; espero con insistencia el veredicto de algún juicio para probar su culpabilidad en el 11-S, el 11-M y en el Dos de Mayo) Obama, de como...
Me acabaré por encender a este paso.
Y con todo, lo peor no es que ese es el panorama de la capital imperial del mundo libre; sino que en España amenazan con desembarcar el Tea Party versión castiza, imagino que con música de Manolo Escobar de fondo. Vaya cuadrilla.
Yo ya he hablado con mi amiga, porque a este paso, los malos vamos a tener que conformar el Tila Party; que no es tan glamouroso como el auténtico, pero nos ayudará a aplacar los nervios.
    

sábado, 30 de octubre de 2010

el Entramado

Es curioso como hay gente que se cree diferentes historias incluso cuando sus protagonistas niegan la mayor. No importa. Que la verdad no estropee nunca una buena historia. Sobretodo si esto me permite atizar al compadre de turno.
En fin, el partido conservador mas moderno del lugar sigue hablando de una conspiración judeo-masónica contra la bendita, una y grande España por parte de esos rojos y sus amiguetes de la capucha. No basta que ninguno de ellos admita que no hay contactos. No vale que, unos con tono lastimoso, los otros con vehemencia, aseguren que no, que no hay nada de nada. Vivimos en un entramado que, ¡oh, populacho ignorante! somos incapaces de percibir. Nos engañan unos, nos engañan los otros. Hay días que me es imposible borrar la cara de imbecil que se me dibuja al oír a ciertos dirigentes.
Es imposible que la plebe se de cuenta de qué se cocina, de qué está sucediendo en realidad en el entramado oculto del Gobierno. Ellos si lo saben, si. Han sido participes durante unos añitos de esa misma cocina oculta, con lo cual, puede que sus teorias si tengan algún tipo de lógica.
En fin, ¿que mas puedo decir? Todo va a seguir igual. Unos dirán que si, otros que no, otros que quizás; y los que más, que nos sirvan mas cerveza para poder digerir esta maravillosa clase política que padecemos. ¡Otra Guinness, jefe!

¡Estos son mis principios!

Todavía en la penumbra, perdido en estos frios barracones, soy capaz de distinguir la luz de ese sol lejano e intranquilo. Hay que cambiar lo que está fuera.
No nos preguntaron cuales eran nuestras ideas de como conformar un mundo mejor. Bien, no lo han hecho. Es hora de que nosotros digamos qué queremos que cambie.
Dejar de ser prisioneros de lo politicamente correcto y pensar un poco mas allá.
Es mi intención. Es para lo que me he levantado.