domingo, 7 de noviembre de 2010

de como es sencillo hablar por no callar

Si algo ha sido España en sus quinientos (¿quinientos? ¿mil? ¿infinitos?) años de historia es profundamente religiosa. Pocas eran las diferencias entre moral cristiana y moral pública, y hasta hace muy poco las leyes civiles han estado emparejadas con leyes divinas que, por supuesto, son inamovibles. Inamovibles pues nos las cedió un buen día ese Dios que vigila, juzga y castiga; y que por cierto, no debía de ser el mismo dios del que nos hablo Jesus de Nazareth. Poco importa, el negocio va bien.
En cualquier caso, España nunca ha sido un nido de grandes progresistas. Excepciones, desde luego, existen; aunque sabemos como terminaron, por decir algún nombre, Rafael Riego (algo parecido a un demócrata decimonónico, lo cual tampoco es mucho decir) o mas recientemente, Santiago Carrillo ( el carnicero de Paracuellos, según la informadísima masa votante derechista).
Es evidente, y la historia lo ha expuesto así, que en los lugares que mas se ha sufrido algun tipo de exceso tiránico son despues cuna de los más radicales contrarios a dichos sistemas. Es, parece ser, una reacción natural del hombre reprimido.
Curioso es que cierto lider religioso compare la "actual deriva laicista" de España con los años de la tan añorada II. República. República que, por cierto, fue desangrada en una guerra criminal iniciada por los más patriotas del lugar. Y no admito, no puedo admitir que se diga que la culpa fue de los dos bandos. En cualquier caso, comparar esas dos realidades es, aparte de un ejercicio de ignorancia atrevidísima; es una interpretación maliciosa de lo que realmente ocurre (y ocurrió) en España.
Vamos a ver. Es imposible comparar la República con esta monarquía que nos regalo el tio Paco basicamente por una razón: los códigos de conducta no operan en el mismo registro. Dicho de otro modo, la situacion coyuntural de cada época es obscenamente distinta. No cabe comparación sin caer en un presentismo tan ignorante como peligroso. Y eso, Benedicto XVI. lo sabe. Porque no es tonto. Lo que realmente me preocupa es conocer la intención real de esas palabras. ¿Senectud? ¿Ganas de polemizar? ¿Petición velada de desinfectar España, vía cruzada? 
Si no fuera por toda la sangre regada en los campos españoles a causa de estúpidas guerras con transfondo religioso; sería hasta cómico oírle hablar a este señor. Lo invitarían a algún teatrillo de Madrid para que rivalizara con Leo Bassi en quién dice mas tonterías. Pero el problema es que este señor es lider de una religión que aglutina a millones de personas. Y eso exige ser responsable y comedido. Y conocerse un poco la situación del lugar. Pero eso es algo que, dos mil años despues, no han aprendido. Y visto lo visto, jamás aprenderán.

2 comentarios:

  1. http://www.elpais.com/articulo/ultima/tonteria/elpepuopi/20101110elpepiult_1/Tes

    mira, no eres el único!
    Muy buen blog!
    Deneb

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  2. No soy el único, pero soy el original, jeje! Gracias por leerme!

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